Quo usque tandem abutere, Vadim Tudor, patientia nostra?
Cuando uno se enfrenta a determinados personajes, no puede dejar de asombrarse ante la extraordinaria capacidad humana para sobreponerse a su propia condición miserable y repugnante, para montar un partido político con gente igual de miserable que el individuo en cuestión, y boicotear vergonzosamente una sesión solemne del Parlamento de su país.
Herbert Quain, Writings, vol. I (Ed. Sunflower, Londres, 1965)
La cita del gran dramaturgo británico Herbert Quain me sirve como introducción para mi relato de los incidentes causados por el Partido de la Rumanía Grande (PRM) en la sesión solemne del parlamento, que ayer lunes condenó el régimen comunista en Rumanía.
Vadim Tudor y sus hombres llenaron los balcones del parlamento con unos 200 exaltados que, junto con los propios diputados peremistas, gritaron y silbaron el discurso de Basescu cuando así lo indicaba el propio Tudor desde su escaño, haciendo en muchos momentos imposible entender los que decía el presidente. Como elementos de atrezzo, Vadim Tudor y los suyos enarbolaron “tarjetas rojas” que mostraron impunemente al Jefe del Estado rumano.
En un determinado momento, dos diputados del PRM se levantaron,y avanzaron hasta el atril donde hablaba Basescu, descubriendo una pancarta en la que se veía a Basescu entre rejas, con la leyenda “cárcel a los mafiosos”. En otro momento, un diputado del PRM se acercó a regalarle a Basescu una botella de champán, al tiempo que tenía que escuchar los gritos de “¡borracho!” de los escaños y tribunas peremistas.
Mientras tanto, el circo estaba montado en los balcones del parlamento, donde unos cuantos intelectuales anticomunistas se enfrentaron a los “hooligans” ultranacionalistas de Tudor, que eran muy mayoritarios. Éstos amenazaron a uno de los intelectuales, Andrei Plesu, con arrojarlo al vacío.

Hooligans en el Parlamento
Basescu no interrumpió en ningún momento su discurso. Adoptó una posición digna y firme en su posición de Jefe de Estado. El presidente del Congreso, Nicolae Vacaroiu (PSD), no intervino con firmeza para detener el circo y se limitó a pedir silencio a sus “estimados colegas”. Juzguemos a cada uno por sus actos.
Y para concluir este post, unos cuantos versos de Vadim Tudor, que al parecer también es poeta. Se titula “Poem de inchinare”, fue escrito antes de 1989 y aunque la traducción es mía, os prometo que en el original no es mucho mejor:
[…] así siguió Ceasusescu el destino,
con un vivo amor por los hombres en el pecho.
Así ya no asombra a nadie que hoy
sea un imponente roble y timonel sabio.
Suspendamos a Basescu « Historias de Rumanía said,
January 23, 2007 at 9:45 pm
[...] de Antena3) ha anunciado su apoyo a la propuesta de los socialdemócratas. Los extremistas del Partido de la Gran Rumanía ya han dado su apoyo sin que nadie les pregunte; Vadim Tudor ha tenido la oportunidad de formular [...]