Conflictos de intereses
Es normal que cuando los miembros del gobierno son grandes empresarios, con intereses en varios sectores distintos de la economía, aparezca el fantasma del conflicto de interés por todas partes.
Éste es el caso del Primer Ministro Calin Popescu Tariceanu.
En los últimos meses de 2006 se aprobó el nuevo Código Fiscal de Rumanía, tras un surrealista procedimiento que fue una especie de interminable comedia de enredos que incluyó dimisiones de ministros, el conflicto de la autonomía del Territorio Secui o su publicación oficial con errores de bulto. Sea como fuere, el caso es que se aprobó.
El nuevo Código Fiscal creó una megatasa de matriculación, por importe de hasta 7.500 €, con el claro (aunque no declarado) objetivo de frenar la importación de coches de segunda mano procedentes de la UE a partir del 1 de enero de 2007, ya que tras la adhesión quedan prohibidos los aranceles, contingentes o cualquier otra medida de efecto equivalente que restrinja el comercio entre los estados miembros.
La tasa es evidentemente contraria al Tratado de la Comunidad Europea. La UE ha advertido a Rumanía y podría denunciar el caso al Tribunal de Justicia de la Unión.
La opinión pública rumana se pregunta por qué se ha incluido en el Código Fiscal postadhesión una medida contraria a la normativa europea. Y se le pregunta a los responsables: el gobierno.
Y sobre todo se pregunta si las causas de la adopción de esta medida tienen que ver con los intereses personales de Calin Popescu Tariceanu, socio del importador oficial de Citroen en Rumanía y presidente de honor de APIA, Asociación de Productores e Importadores de Automóviles (nuevos, por supuesto). La nueva tasa de matriculación es muy beneficiosa para el negocio del primer ministro, aunque sea ilegal.

Tariceanu y un Citröen de su colección particular
¿Que dice el Ministro de Finanzas y compañero de partido de Tariceanu en el PNL, Sebastian Vladescu? Por supuesto defiende la tasa: “¡La prensa ataca este problema desde una posición que daña el interés nacional! Rumanía necesita una industria de la automoción potente, y nuestra obligación es fomentarla“.
Como dijo Samuel Johnson, el patriotismo es el último refugio de los canallas. Y como Vladescu no es un canalla, debería cambiar su discurso.
Vista general de la actualidad política de Rumanía « Historias de Rumanía said,
March 19, 2007 at 10:47 pm
[...] denunciará el miércoles a Rumanía ante el Tribunal de Luxemburgo por la cuestión de la “tasa de primera matriculación“. Esta tasa, pensada para gravar a los vehículos de segunda mano procedentes de otros [...]